Los cuatro jarabes del Apocalípsis

El antibiótico, el de la fiebre, el de los mocos y el de la tos. Si tú también tienes colección de recetas con los famosos 4 jarabes y no se le quitan las molestias al crío, este post es para ti.


¿Por qué si ha usado tantas medicinas no se le quitan los mocos ó la tos?

Hasta un 85-90% de las infecciones respiratorias en los niños son causadas por virus. Esto es lo que conocemos como catarro o resfriado común. Gripe es un término usado para referirse a la infección por virus de la influenza, pero en nuestro medio le decimos gripa o gripita al escurrimiento o congestión nasal.



Bueno, pues las infecciones por virus, o sea el resfriado, catarro, gripe, gripa o gripita no se curan con medicamento. El cuerpo se encarga de eliminar los virus en alrededor de 5 a 7 días por sí solo le des lo que le des. Es muy común que se receten antibióticos, pero no ayudan en nada, ya que su función únicamente es combatir bacterias, no virus. Lo que podemos hacer es ayudar a que el pequeño se sienta más cómodo en lo que el organismo se deshace del virus, pero en realidad no hay nada que modifique la duración de una infección viral.



Además de lo anterior, después de una infección por virus pueden quedar síntomas como mocos o tos hasta por 3-6 semanas sin que esto sea un signo de peligro. Es la forma natural en que evoluciona una infección por virus. Nos damos cuenta de que ya no hay nada que temer porque el niño regresa a su ánimo y actividad normal, anda comiendo, jugando y dando guerra, sólo que con algo de mocos o tos. En algunas semanas también desaparecerán, pero es importante que sepas que son molestias normales. Cuando lo ignoramos empezamos a imaginar lo peor y comenzamos a cargar al pequeño con medicinas que no necesita.

El problema principal es que hay mucho desconocimiento sobre las infecciones respiratorias tanto en pacientes como en médicos. También soy mamá, sé perfectamente que no es fácil ver a un crío enfermo, pero es importante tener información adecuada. Si actuamos por angustia o estrés podemos perjudicar a nuestros hijos.

Precisamente por la preocupación que generan los mocos y la tos, comienza un ciclo vicioso donde se piden y se recetan medicamentos muchas veces innecesarios. El esquema típico es el de los famosos cuatro jarabes: el antibiótico, el de los mocos, el de la tos y el de la fiebre.

Analicemos cada uno de ellos y por qué no nos han funcionado:

1. El antibiótico

Únicamente de un 10 a un 15% de las infecciones de nariz o garganta tienen un origen bacteriano. Es decir, de 10 niños que reciben antibiótico por esta causa sólo a 1 le servirá. Al resto sólo le barrerá la flora intestinal y dará trabajo a su hígado y riñones, pero no quitará los síntomas. Solemos sentirnos más seguros cuando le damos antibiótico al pequeño, muchos padres incluso se molestan cuando no se le receta uno a su peque, pero en realidad no hay una justificación para recetar antibióticos a todos los niños con mocos y tos.

La fiebre, los mocos verdes o el tímpano rojo no son motivos para indicar un antibiótico ya que los virus también los causan. En general pensamos en que podría necesitarse un antibiótico cuando:

  • La fiebre persiste por más de 4-5 días.

  • El pequeño mejora y unos días después recae o vuelve a presentar fiebre.

  • Los síntomas inician de una forma severa que ocasiona que el paciente esté decaído, no quiera comer y se vea muy afectado.

  • Las amígdalas están inflamadas y presentan exudados (puntos blancos).

  • El niño ha presentado mocos espesos y/o tos por más de 10 días sin mejoría, aunque no haya fiebre.

Si observas con cuidado, hablamos de un cuadro que ha durado varios días para poder sospechar que se requiere antibiótico. En la mayoría de las ocasiones dar un antibiótico el primer o segundo día de síntomas, no será de mucha utilidad. Cuando sí se requiere antibiótico, es importante utilizar aquellos que sí son eficaces contra los microbios de la vía respiratoria. Algunos ya han dejado de servir porque las bacterias se han vuelto resistentes: eritromicina, azitromicina, claritromicina o trimetroprim-sulfametoxazol ya no tienen mucha utilidad. Otros, como la amikacina o gentamicina, pueden ser tóxicos para los oídos y provocar sordera.

Hay otra categoría de medicamentos, los antivirales. Éstos no son antibióticos, sino medicinas que van dirigidas contra virus. Los que están disponibles en el mercado no sirven contra todos los virus, únicamente contra algunas variedades. Algunos ya han dejado de ser efectivos, como es el caso de la amantadina y la rimantadina contra los virus de la influenza. No tiene caso usarlos, y menos en combinación con antibióticos.

2. El de la fiebre

La fiebre (temperatura mayor a 38 grados centígrados) no es una enfermedad, es un signo de que el cuerpo está combatiendo la infección con sus propias defensas. No es peligrosa y por sí sola no deja secuelas en el cerebro. Hay un pequeño porcentaje de la población (4-7%) que padece de convulsiones febriles. Éstas no dependen del grado de temperatura, sino de la predisposición genética de la persona para padecerlas. Mucha gente piensa que si la temperatura va subiendo llegará un momento en que el niño convulsionará, pero esto no es así. Los pacientes que padecen convulsiones febriles las tienen independientemente del grado de temperatura y requieren tener la predisposición genética.

La principal razón por la que un niño recibe medicinas para la fiebre es la fiebrefobia, es decir, el miedo de los padres de que le pase algo por tener fiebre. Algunos de mis pacientes han sido intoxicados por sus papás. Les administraron demasiado medicamento para la fiebre por miedo a que algo les pasara y terminó ocurriendo un evento peor.

Un medicamento para la fiebre tarda entre 1 y 2 horas en bajar 1 grado centígrado. Por ejemplo, si un niño tiene 39.3 grados centígrados de temperatura y le administramos la dosis adecuada de antiinflamatorio, puede tardar de 2 a 4 horas en regresar a temperatura normal (36 - 37.4 grados). No es necesario estarle tomando la temperatura, ni dar antiinflamatorios compuestos (con dos medicamentos). Tampoco se requiere dar medicinas alternadas. Este ya es un concepto descontinuado. Como muchos padres no saben esto, suelen pensar que la medicina "no le hizo" y acaban medicando más o corriendo al médico o a Urgencias.

Un motivo válido para ofrecer medicamento para la fiebre a un niño son las molestias que ésta le causa. Cuando se siente muy decaído, con dolor muscular o escalofríos, el antiinflamatorio es útil para ayudarlo a sentirse más cómodo. Si el peque tiene fiebre pero está de buen ánimo, comiendo y jugando no es necesario medicarlo, sólo asegurarnos de que esté cómodo y bien hidratado.

3. El de los mocos y el de la tos

Desde 2008, la Food and Drugs Administration (agencia que se encarga de regular los medicamentos en Estados Unidos) recomienda no administrar fármacos antigripales y para la tos a los niños menores de 2 años, y ser prudentes en su uso en los pequeños entre 2 y 4 años (idealmente tampoco usarlos). Especialmente aquellos que se venden sin receta. En 2014 la Academia Americana de Pediatría ha extendido esta recomendación hasta los 6 años, aconsejando a los padres que no automediquen a sus pequeños cuando presenten mocos y tos.

El problema con estos medicamentos es que no se han realizado estudios en niños para demostrar su seguridad. Se han hecho en adultos y pensamos que en los niños podría ocurrir lo mismo, pero la verdad es que no sabemos cómo funcionan estas medicinas en el organismo infantil. Existe riesgo de efectos adversos e incluso de intoxicación. Habitualmente pensamos que son medicinas seguras, pero no está comprobado.

Hay distintos grupos de medicamentos que se venden sin receta para mocos y tos:

  • Antitusígenos o supresores de tos (dextrometorfano)

  • Expectorantes (ambroxol, guaifenesina, acetilcisteína)

  • Antihistamínicos (loratadina, cetirizina, levocetirizina, fexofenadina, clorfenamina, difenhidramina)

  • Descongestivos (fenilefrina)

Tal vez no reconozcas a todos por nombre, pero son los componentes habituales de muchos antigripales que se venden sin receta. El principal problema es que generalmente son preparados con más de 1 medicamento y podríamos estar duplicando o triplicando dosis de medicina.

Por ejemplo, digamos que a un pequeño le recetan:

1. Paracetamol

2. Un antigripal combinado que contiene clorfenamina, paracetamol y un antiviral

3. Loratadina

Estaríamos dando doble dosis de paracetamol y dos antihistamínicos. No tiene ningún caso y fácilmente podemos causar una sobredosis o efectos adversos.

Los antigripales no son muy útiles para controlar los mocos. Suele pensarse que los antihistamínicos y descongestivos son para "secar el moco", pero pocas veces sucede así.

Los fármacos para la tos tampoco tienen mucha efectividad. En mi consulta generalmente los papás y mamás se sorprenden de que no recete jarabes para la tos, y es muy común que me pidan que le indique algo al niño. Suelo preguntarles cuál jarabe para la tos les ha funcionado. Después de una pausa, todos concluyen que ninguno. Pues sí, los jarabes para la tos no curan la tos, sólo disminuyen por un rato el síntoma. Podrían incluso enmascarar padecimientos graves como una neumonía.

Tampoco son efectivos los jarabes que contienen broncodilatadores (salbutamol, clenbuterol). No están recomendados y pueden causar efectos adversos como taquicardia. Ten cuidado con ellos, no es seguro dárselos a los bebés ni a niños menores de 4 años, además de que su efectividad para los síntomas bronquiales mínima. Si el paciente presenta problemas bronquiales, lo ideal es usar el fármaco por vía respiratoria (inhalada).

Entonces, si no sirven los jarabes, ¿qué hacer para que se sienta mejor?

Hay diversas formas de ayudar a un crío enfermo, podemos emplear algunas medidas sencillas y remedios caseros. Te platico cómo ayudar a un pequeño con una infección viral a sentirse mejor en este otro post.

Los mocos y la tos también son defensas del organismo. Cuando son persistentes, lo importante en investigar por qué se están presentando (infección, alergia, rinitis no alérgicas, asma u otros problemas bronquiales, rinosinusitis, deficiencias en el sistema inmune, etc.) en lugar de intentar eliminarlos con jarabes.

Fuentes:

Clinical Report-Fever and Antipyretic Use in Children. Pediatrics 2011;127:580-7

Hersh AL et al. Principles of Judicious Antibiotic Prescribing for Upper Respiratory Tract Infections in Pediatrics. Pediatrics 2013;132:1146-54

Schaefer MK, Shehab N, Cohen AL, Budnitz DS. Adverse Events From Cough and Cold Medications in Children. Pediatrics Apr 2008, 121 (4) 783-787;

De Sutter AIM, Saraswat A, van Driel ML. Antihistamines for the common cold. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 11. Art. No.: CD009345.

226 vistas0 comentarios